Salmo 34:13
En un reciente campamento tuvimos la experiencia de visitar un pequeño restaurante donde puedes pescar la trucha y te la preparan en minutos. Yo en lo personal solo vi el proceso de la pesca; y procedí a pedír un acostumbrado filet empanizado con salsa tártara delicioso, obviando el proceso desde quitar el anzuelo hasta la preparación del mismo.
Se vino a mi mente el dicho “por la boca muere el pez” que cierto que es, muchos se han metido en problemas con su hablar. Y es que el ser humano tiene un arma muy potente capaz de levantar a una persona y también destruirla, sí se llama “La Lengua”.
En el libro de Santiago capítulo 3:1-10 se habla fuerte sobre el uso de esta parte del cuerpo. Como dice el pasaje capaz de “bendecir a Dios y maldecir al hombre”.
Muchas personas llevan cicatrices en sus vidas producto de una ofensa, un chiste, un comentario o una palabra imprudente. De verdad que todos los seres humanos de una u otra forma hemos fallado con esto.
Gracias a Dios su palabra no solo nos señala lo malo que somos, sino que nos da las herramientas para poder vencer y reparar nuestras fallas.
Proverbios 12:25 La congoja en el corazón del hombre lo abate;
Mas la buena palabra lo alegra.
Proverbios 16:24 Panal de miel son los dichos suaves;
Suavidad al alma y medicina para los huesos.
Proverbios 12:18 Hay hombres cuyas palabras son como golpes de espada;
Mas la lengua de los sabios es medicina.
Proverbios 15:4 La lengua apacible es árbol de vida;
Mas la perversidad de ella es quebrantamiento de espíritu.
Sería bueno considerar aquella canción infantil que en la escuelita dominical nos enseñaban y que aún hoy se canta, dice así:
“Cuidado mi boquita lo que habla, cuidado mi boquita lo que habla, en el cielo está el Señor, y él nos mira con amor, cuidado mi boquita lo que habla”.
Buenos versiculos