Hechos 3:6
Mas Pedro dijo: No tengo plata ni oro,
pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret,
levántate y anda.
************
Hace algunos añillos cuando era niño, participe en un drama Evangelístico basado en un tratado chick llamado “alguien me ama” (http://www.chick.com/es/reading/tracts/0524/0524_01.asp). Mi papá en la obra teatral era el Pastor Olman, la dama millonaria Alejandra Solano y Henry Marenco representó al ángel (por cierto primera vez que vi un ángel pero con tennis).
Realmente los que participamos en tan hermosa historia nos metimos en el papel como debe ser, hasta el punto que la gente creyó que en la escena de los golpes y los gritos detrás del bautisterio realmente me estaban pegando. La escena más triste a parte de esta es cuando el niño con su tarrito pide una moneda a una pomposa dama quien después de sacar billete tras billete dejó caer en el recipiente una simple y pequeña moneda; pasando posteriormente al momento cúspide de tal dramaturgia, cuando el niño dentro de una caja muere por causa del frio, la lluvia y una pulmonía. El niño antes de partir a la eternidad leyó un tratado que estaba en el suelo y reconoció a Cristo como su Salvador siendo levando por un ángel y llevado más allá de los cielos.
Cuando leí Hechos 3:6 recorrí todas las escenas de ese drama en mi mente y pensé en ese hombre cojo de nacimiento que siempre estaba en las afueras del templo pidiendo que le regalaran algo. Lo más interesante es que el cada día escuchaba las enseñanzas que impartían los fariseos pero nunca lo dejaban adentro del templo, solo podía estar en la afueras.
Muchos personas viven hoy como ese hombre ni adentro de una relación espiritual con Dios, pero si afuera mendigando las alegrías y placeres temporales de este mundo. Aplíquese a un cristiano carnal o a una persona sin Cristo.
Otra cosa interesante es lo que Pedro le dice: “…lo que tengo te doy”. Personalmente tengo una posición en cuanto a ayudar a alguien de la calle, mi punto es que si le voy a dar algo ya sea dinero, algo de comer o cualquier ayuda mínimo tengo que darle un tratado. ¿Pór que de que sirve satisfacer una necesidad momentanea, teniendo esa persona una mayor necesidad que es la falta de Jesucristo en su vida? Porque el milagro realizado por Pedro tenía un propósito, a través de la sanidad del cojo, hubo oportunidad abierta y clara de exponer la obra de Cristo su muerte y resurrección. Versículo 15 “…y matasteis al Autor de la vida, a quien Dios ha resucitado de los muertos, de lo cual nosotros somos testigos.”
Hoy hay muchos cojos y enfermos espirituales que necesitan una ayudita, aprovechemos las oportunidades que Dios da para compartir el evangelio y darle a ellos más que una ayuda física, darles la ayuda espiritual que marcará sus destinos por la eternidad.